Kiev, Ucrania.– Un devastador ataque aéreo lanzado por Rusia la madrugada del jueves dejó un saldo de 21 personas muertas y 48 heridas, además de graves daños en edificios del centro de la capital ucraniana, incluyendo oficinas diplomáticas de la Unión Europea. Entre las víctimas mortales se encontraban cuatro menores de edad, de entre 2 y 17 años, lo que ha generado consternación internacional.
La ofensiva, realizada con drones y misiles, fue una de las más intensas desde que comenzó la invasión en 2022. Autoridades locales informaron que más de 30 puntos en diez distritos de la ciudad fueron alcanzados, afectando viviendas, comercios y un centro comercial. Miles de ventanas estallaron y casi un centenar de edificios sufrieron daños estructurales.
La Unión Europea y Reino Unido condenaron enérgicamente los ataques tras verse afectados sus inmuebles, convocando a enviados rusos para exigir explicaciones. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, señaló que dos misiles impactaron a escasos metros de la Misión de la UE en Ucrania, mientras que el British Council reportó daños severos en su sede.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy acusó a Rusia de “elegir la balística en lugar de la mesa de negociaciones” y pidió sanciones más severas contra Moscú. En paralelo, Ucrania solicitó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.
El Kremlin, por su parte, afirmó que el objetivo eran instalaciones del “complejo militar-industrial ucraniano”, aunque los hechos muestran que la población civil fue la más afectada. Aún se teme que más personas se encuentren atrapadas bajo los escombros mientras continúan las labores de rescate.
Este ataque, uno de los más grandes registrados en Kiev, se convierte en un golpe directo a los esfuerzos diplomáticos que, tras tres años de guerra, parecen estancarse cada vez más.



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