RICHFIELD, MINNESOTA.- A pocas horas del tiroteo en la Escuela Católica de la Anunciación en Minneapolis, que dejó dos niños muertos y 17 heridos, cientos de personas se congregaron en el gimnasio de la Academia de los Santos Ángeles para una vigilia encabezada por el gobernador Tim Walz y líderes religiosos.
El ambiente estuvo marcado por el silencio, la cercanía y la tristeza. El arzobispo Bernard Hebda relató cómo algunos estudiantes intentaron proteger a sus compañeros en medio del ataque. “En medio de eso hubo valentía, hubo coraje, pero sobre todo hubo amor”, expresó.
El ataque ocurrió la mañana del miércoles, cuando Robin Westman, de 23 años, disparó decenas de rondas con un rifle y una pistola hacia los niños que asistían a misa. Tras el ataque, el agresor se quitó la vida.
El jefe de la policía de Minneapolis, Brian O’Hara, confirmó los detalles del hecho, mientras que el director del FBI, Kash Patel, informó que el tiroteo está siendo investigado como un acto de terrorismo interno y crimen de odio dirigido contra la comunidad católica.
La vigilia en Richfield mostró el espíritu de unidad en medio del dolor, con familias, vecinos y autoridades que, hombro con hombro, compartieron lágrimas, oraciones y mensajes de esperanza.



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