Venecia, Italia.- El cineasta mexicano Guillermo del Toro se ha convertido en una de las grandes figuras de la presente edición del Festival de Venecia, donde presentó su esperada adaptación del mito de Frankenstein y sorprendió al público con su aparición en la proyección del documental Sangre del Toro, dedicado a su vida y obra.
El estreno de su versión del clásico de Mary Shelley contó con la participación de Oscar Isaac como el científico y Jacob Elordi interpretando al monstruo, en una propuesta que combina elementos góticos con un enfoque profundamente humano y biográfico.
“No me asusta la inteligencia artificial, sino la estupidez natural, que es más abundante”, afirmó Del Toro durante la rueda de prensa. Señaló que vivimos “un tiempo de terror e intimidación” y que la respuesta ante los desafíos debe ser el arte, entendido como un acto de amor y preservación de la humanidad.
El cineasta explicó que su película no busca reflejar la irrupción de la inteligencia artificial, sino plantear la pregunta esencial de qué convierte a alguien en humano. “La característica multicromática de los seres humanos es que son capaces de ser blanco, negro, gris y todos los tonos intermedios”, afirmó, destacando la profundidad de su enfoque sobre la complejidad humana.
Un día antes del estreno, Del Toro apareció tras la proyección del documental Sangre del Toro, dirigido por Yves Montmayeur y presentado en la sección Venecia Classics. La cinta recorre su trayectoria artística, combinando entrevistas, fragmentos de películas como El laberinto del fauno y Hellboy, y la exposición En casa con mis monstruos.
Durante la presentación, Del Toro reflexionó sobre la dualidad de su cine, donde “la belleza y el horror coexisten”, y sobre un mundo cada vez más polarizado. Entre bromas y confesiones, recordó su infancia en Guadalajara, su fascinación por lo gótico y el amor por Frankenstein, obra que considera fundamental en su formación y que finalmente ha llevado al cine tras años de insistencia.
Su mensaje fue claro: más allá de la tecnología, el arte requiere del trabajo humano, la artesanía y la creatividad. “Quiero gente pintando, construyendo y enyesando”, enfatizó, defendiendo la importancia de preservar lo humano en tiempos de incertidumbre y cambios tecnológicos.
Con risas, reflexiones íntimas y contundencia, Guillermo del Toro se consolidó en Venecia no solo como un competidor fuerte al León de Oro, sino también como un creador comprometido con el valor del arte y la humanidad.



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