KIEV.– Rusia lanzó el domingo un ataque masivo con drones y misiles contra Ucrania, en la que se considera la ofensiva aérea más grande desde el inicio de la guerra en febrero de 2022. El saldo fue de al menos cuatro muertos y 44 heridos en todo el país, además de daños en el edificio del Gabinete de Ministros en el centro de Kiev.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 810 drones y señuelos, de los cuales 747 fueron derribados junto con cuatro misiles. Sin embargo, al menos 54 drones y nueve misiles impactaron en 33 localidades, incluidas varias zonas residenciales de la capital.
Periodistas de The Associated Press documentaron una columna de humo saliendo del techo del edificio gubernamental, lo que marca una escalada en la campaña aérea rusa, que hasta ahora había evitado objetivos centrales de la capital.
El presidente Volodymyr Zelensky confirmó la muerte de cuatro personas, entre ellas una madre y su hijo de tres meses, y sostuvo conversaciones con su homólogo francés Emmanuel Macron tras el ataque. “El mundo puede obligar a los criminales del Kremlin a dejar de matar; solo se necesita voluntad política”, declaró.
Por su parte, Macron acusó a Rusia de “atacar indiscriminadamente” y de encerrarse en “una lógica de guerra y terror”. El primer ministro británico Keir Starmer también condenó los bombardeos, calificándolos como “cobardes ataques” y reafirmando el apoyo de su país a Ucrania.
En Kiev, las autoridades confirmaron que al menos diez lugares fueron alcanzados, incluyendo edificios residenciales en los distritos de Sviatoshynskyi y Darnytskyi. “Aunque soy rusa étnica, nunca pensé que mi gente sería capaz de esto”, dijo Olha, una mujer de 77 años cuyo apartamento resultó dañado.
La primera ministra ucraniana, Yulia Svyrydenko, denunció que el incendio en la sede del gobierno abarcó más de 800 metros cuadrados. “Por primera vez desde el inicio de la invasión, Rusia atacó directamente nuestra sede gubernamental en Kiev”, señaló.
Moscú, por su parte, afirmó que sus objetivos eran “infraestructura militar” y negó haber dirigido ataques contra edificios civiles.
El ataque se produce en un momento en que Ucrania exige mayores sanciones contra Rusia y el fortalecimiento de sus defensas aéreas. También llega mientras mandatarios europeos presionan a Vladímir Putin para buscar un alto al fuego, en medio de la oposición rusa al despliegue de tropas occidentales en territorio ucraniano.
En paralelo, Rusia denunció una ofensiva con 100 drones ucranianos en su territorio, que habrían sido interceptados en su mayoría en las regiones de Belgorod, Voronezh y Krasnodar, donde un incendio alcanzó brevemente una refinería de petróleo.
El panorama sigue siendo incierto, pero para Ucrania la ofensiva del domingo marca un nuevo nivel en la guerra, con ataques directos a instalaciones gubernamentales que antes parecían estar fuera del alcance.



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