Álamo Temapache, Ver.– En el municipio de Álamo Temapache, la propiedad ejidal no solo define el territorio, sino también la historia y la vida económica de la región. Actualmente, de las 156 localidades con categoría política de Agencia y Subagencia Municipal, 112 también son ejidos, y el 60 % de los mil 280 kilómetros cuadrados del municipio es de naturaleza ejidal, lo que refleja la profunda huella del reparto agrario en esta zona del norte de Veracruz.
De manera oficial, el municipio cuenta con 81 Agencias Municipales y 75 Subagencias. La diferencia entre ambas categorías depende del número de habitantes: las Subagencias tienen entre 500 y 2 mil pobladores, mientras que las Agencias superan los 2 mil 001 habitantes; las localidades con menos de 500 personas son consideradas caseríos. Esta estructura territorial se sostiene, en gran medida, sobre la organización agraria ejidal.
Antes del reparto agrario, la propiedad privada dominaba el territorio mediante grandes latifundios y haciendas. Tras la Revolución Mexicana, comenzó la transformación de ese modelo con la creación de ejidos y comunidades agrarias, proceso que en Álamo tuvo sus primeras expresiones en 1920, cuando grupos de campesinos tomaron tierras de diversas haciendas.
Ese año, campesinos se posesionaron de terrenos de la hacienda El Alazán, propiedad de Celestino Gómez; pobladores de Santa Rosalía, Zacatal y Camalote ocuparon tierras de la hacienda Santa Rosalía, propiedad de Celestino Basáñez; mientras que habitantes de Otatal tomaron superficies de la hacienda Cerro Viejo, de la familia Gorrochotegui. En la zona de Temapache, varios poblados se asentaron en tierras de la hacienda Buena Vista, que formaban parte del Condueñazgo de Temapache, del cual habían sido despojados.
El proceso legal conforme a la Ley Agraria del 6 de enero de 1915 inició formalmente el 8 de abril de 1921, cuando los vecinos de Paso Real presentaron la primera solicitud de dotación de ejido ante la Comisión Agraria.
Posteriormente, entre el 20 y 21 de enero de 1923, campesinos de 16 rancherías solicitaron tierras: Álamo, Raudal, El Jardín, San Miguel Raya Oscura, San Isidro, Guasimal, Tincontlán, Estación, Xuchil, Coyol Cuate, Las Cañas, Buena Vista, Agua Nacida, Guadalupe, Coyolar y Ojital. Aunque las resoluciones presidenciales tardaron casi una década en concretarse, estos hechos marcaron un punto de quiebre en la historia agraria del municipio.
La fecha de enero de 1923 representa un momento clave del reparto agrario en Álamo Temapache y forma parte de la memoria histórica de sus comunidades, donde el ejido no solo es una forma de tenencia de la tierra, sino un elemento central de identidad, organización social y sustento económico.



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