Poza Rica, Ver, – El Mercado Poza Rica, el centro de abasto más emblemático de la ciudad, atraviesa uno de los capítulos más oscuros de su historia, con zonas hundidas en el deterioro debido a la incapacidad de gestión y la falta de unidad, situación que mantiene en abandono a varias áreas del mercado más grande de la zona norte.
Un recorrido por sus principales pasillos confirma que el inmueble se encuentra en un estado de deterioro avanzado, marcado por riesgos estructurales e insalubridad, consecuencia de la falta de compromiso de sus locatarios y del histórico olvido de las autoridades. El techo presenta fracturas y láminas desprendidas que permiten el paso de la luz y la lluvia, lo que provoca que, durante las precipitaciones, los pasillos se conviertan en canales de agua estancada.
Los comerciantes intentan mitigar las inundaciones con cubetas y canales improvisados, pero el agua se filtra por las paredes y brota de registros colapsados, generando humedad permanente que pone en duda la higiene de los productos perecederos que se expenden en el lugar. A ello se suma el riesgo físico para los visitantes, ya que los pisos de loseta, fracturados y con piezas faltantes, representan trampas, especialmente para los adultos mayores.
El caos en las instalaciones eléctricas y pluviales agrava la situación, con tuberías expuestas y cables colgando peligrosamente cerca de zonas húmedas, lo que evidencia la ausencia de protocolos de Protección Civil. La infraestructura muestra un desgaste generalizado y opera al límite de su capacidad de resistencia.
Al no estar bajo administración municipal directa, los locatarios han caído en una parálisis organizativa. En los últimos años, la inversión en mantenimiento preventivo ha sido mínima y se ha limitado a acciones aisladas que no resuelven los problemas estructurales del condominio. Además, existe resistencia a modernizar cuotas y sistemas de gestión interna, lo que ha provocado el deterioro del bien común.
Por su parte, el Ayuntamiento ha utilizado la naturaleza jurídica del mercado como argumento para deslindarse de responsabilidades, al considerar que se trata de una propiedad privada, negando apoyo en obras de infraestructura básica que, por derecho humano a la seguridad y la salud, deberían ser gestionadas o facilitadas por el gobierno local. Esto ha generado un vacío de autoridad en torno a la seguridad estructural de un espacio que congrega a miles de ciudadanos.
El Mercado Poza Rica enfrenta un deterioro interno y externo que amenaza con convertirlo, de un icono de identidad, en un monumento al descuido y al riesgo civil, si no se concreta una intervención urgente que obligue a los locatarios a cumplir con el mantenimiento y a las autoridades a asumir su responsabilidad.
Por Paulo Ruiz



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