Día de la Constitución: legislar también es prevenir
Por Gustavo García Salazar
En el marco del próximo 5 de febrero, fecha en la que se conmemora el Día de la Constitución, se plantea el cuestionamiento sobre si las leyes en México realmente están previniendo tragedias o si solo reaccionan cuando el daño ya está hecho, particularmente en materia de Protección Civil, donde prevenir también implica legislar y donde, se advierte, se sigue llegando tarde.
En Poza Rica, el riesgo no es teórico. La presencia de la industria petrolera, instalaciones con materiales peligrosos, colonias cercanas a ríos y zonas inundables forman parte de la vida cotidiana, por lo que la emergencia no se imagina, se responde. Sin embargo, se opera con vacíos legales que derivan en escenarios repetidos de dolor.
Un ejemplo señalado es la ausencia de legislación en el estado de Veracruz que obligue a contar con guardavidas capacitados en rescate acuático en albercas públicas o privadas. Hoteles, fraccionamientos y centros recreativos funcionan bajo la lógica de la buena voluntad o del “nunca ha pasado nada”, hasta que ocurre un ahogamiento, considerado una omisión prevenible que se repite cada temporada vacacional.
Se expone que en otras entidades, como la Ciudad de México, ya se legisló la figura del guardavidas obligatorio, no por mayor peligrosidad, sino por una decisión legal de anticiparse a la tragedia, situación que no se ha replicado en Veracruz ni en Poza Rica.
El análisis también señala que el problema no se limita a los cuerpos de agua, ya que la Protección Civil continúa tratándose como un área administrativa y no como un sistema de seguridad pública. Esto se refleja en la falta de legislación sólida para los primeros respondientes, pues los cuerpos de bomberos operan en muchos municipios sin reconocimiento legal pleno, sin presupuesto garantizado y sin equipamiento mínimo obligatorio por norma.
Asimismo, se advierte que los policías, primeros respondientes en numerosas emergencias, carecen con frecuencia de capacitación suficiente en manejo de escenas, rescate básico y primeros auxilios avanzados, no por desinterés, sino porque la ley no exige estándares claros y homogéneos en Protección Civil.
Desde la experiencia en atención de emergencias, se señala que una escena mal valorada pone en riesgo tanto a la víctima como al rescatista, situación evidenciada en incendios, explosiones, rescates acuáticos y durante las inundaciones del 10 de octubre, cuando quedó claro que el riesgo no espera a que los reglamentos se actualicen.
Se enfatiza que la ley suele llegar después del desastre, la pérdida y el silencio, cuando la Constitución fue creada para anticipar y establecer condiciones de seguridad antes de que la sirena suene.
En este contexto, el 5 de febrero se plantea como una oportunidad para que legisladores y autoridades municipales atiendan con seriedad la Protección Civil, mediante guardavidas obligatorios, reglamentos municipales basados en riesgos reales, bomberos con respaldo legal y presupuestal, policías capacitados como primeros respondientes y normas claras para instalaciones industriales.
El texto concluye que cada ley inexistente representa una emergencia futura y cada omisión legislativa una llamada que alguien tendrá que atender, por lo que en Poza Rica y en Veracruz, prevenir no debería ser solo una buena intención, sino una obligación legal.



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