TIHUATLÁN, VER.– Lo que comenzó como un persistente olor a hidrocarburo se ha transformado en una emergencia sanitaria y ambiental en la comunidad de Chichimantla Segundo, donde habitantes denuncian negligencia de Petróleos Mexicanos (PEMEX) tras más de un mes de derrame.
Habitantes denuncian negligencia de PEMEX tras un mes de derrame.
Tras más de un mes de convivir con las emanaciones de petróleo crudo, la paciencia de los vecinos se agotó ante la falta de respuestas de la empresa, que solo reaccionó de manera formal cuando el caso se viralizó en redes sociales.
La gravedad de la situación alcanzó un punto crítico con el reporte de una fuerte intoxicación en una mujer de la localidad, quien debido a la inhalación prolongada de gases tóxicos tuvo que ser trasladada de urgencia al Hospital Regional de Poza Rica.
Los residentes aseguran que el ambiente es prácticamente irrespirable. «El aire huele a petróleo crudo todo el tiempo; este problema no es nuevo, tiene más de un mes, mucho antes de vacaciones de Semana Santa», señalaron los afectados, quienes temen que más personas, especialmente niños y adultos mayores, presenten cuadros clínicos similares.
A pesar de que el personal de Ecología de PEMEX finalmente inició labores de limpieza desde ayer, los testimonios de la comunidad apuntan a una omisión prolongada.
Según los vecinos, durante semanas el personal de la paraestatal se limitó a resguardar la zona del pozo durante el día; incluso, denunciaron que al caer la noche los trabajadores se retiraban sin haber realizado maniobras de contención o saneamiento, dejando el derrame activo.
Fue hasta que las imágenes del desastre ambiental comenzaron a circular con fuerza en medios de comunicación y redes sociales que la empresa petrolera desplegó la maquinaria y el personal necesario para atender el foco de contaminación.
«Solo venían a ver y se iban. Tuvieron que ver los videos en internet para ponerse a trabajar de verdad», afirmó un vecino de Chichimantla Segundo.
Hasta el momento, PEMEX no ha emitido un comunicado oficial especificando la causa del derrame en el pozo ni el volumen de hidrocarburo derramado. Mientras tanto, la comunidad permanece en alerta, exigiendo no solo la limpieza total del área, sino también una evaluación de los daños a la salud y al ecosistema local que han persistido por más de 30 días.



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