Por: TUM. Gustavo García Salazar
Cada 31 de julio se conmemora el Día Mundial de los Guardas Forestales, una fecha para reconocer la labor de quienes protegen los recursos naturales y enfrentan incendios que amenazan bosques, selvas y áreas verdes. En una región como la integrada por Poza Rica, Coatzintla, Tihuatlán, Cazones y Papantla, esta conmemoración también invita a reflexionar sobre una emergencia recurrente: los incendios de pastizales.
Es común observar durante esta temporada columnas de humo a la orilla de carreteras, en terrenos baldíos o parcelas. Con frecuencia se piensa que se trata de un incendio sin importancia, pero la realidad es distinta. Un incendio de pastizal puede propagarse en cuestión de minutos impulsado por el viento, alcanzar viviendas, dañar instalaciones industriales, afectar la circulación vehicular y poner en riesgo la vida de quienes intentan sofocarlo.
En esta región, donde existen instalaciones petroleras, líneas eléctricas, carreteras de alta circulación y comunidades cercanas a terrenos cubiertos de maleza, un incendio aparentemente pequeño puede convertirse en una emergencia de grandes dimensiones. Basta una chispa, una colilla de cigarro arrojada desde un vehículo, la quema de basura o la limpieza de un terreno sin las medidas necesarias para originar un siniestro que moviliza a bomberos, Protección Civil, policías, Cruz Roja y otras instituciones de auxilio.
Cada salida para atender un incendio representa el uso de combustible, equipo especializado, un importante desgaste físico del personal y un riesgo para quienes enfrentan las llamas. Mientras los cuerpos de emergencia atienden un incendio que pudo evitarse, otra persona puede estar esperando una ambulancia por un accidente, un infarto o cualquier otra situación donde cada minuto resulta determinante.
Las consecuencias no terminan cuando el fuego es controlado. El humo deteriora la calidad del aire y afecta principalmente a niñas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias. Además, los incendios destruyen flora y fauna, erosionan el suelo y alteran el equilibrio ambiental de una región que enfrenta importantes desafíos por el crecimiento urbano y la actividad industrial.
Por ello, la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva. Mantener limpios los terrenos, evitar la quema de basura o pastizales, no arrojar colillas de cigarro y reportar de inmediato cualquier incendio son acciones sencillas que pueden evitar pérdidas materiales, daños ambientales e incluso salvar vidas.
En este Día Mundial de los Guardas Forestales también es importante reconocer el trabajo de guardas forestales, brigadistas, bomberos, elementos de Protección Civil, policías, paramédicos y voluntarios que, muchas veces lejos de los reflectores, enfrentan el fuego con profesionalismo y compromiso para proteger a la población y al medio ambiente.
Los incendios de pastizales no deben verse como parte del paisaje ni como algo normal. Representan una llamada de atención sobre la importancia de actuar con responsabilidad. La prevención siempre será menos costosa que enfrentar las consecuencias de un incendio.
Porque cuidar nuestro entorno también es proteger vidas, y esa es una responsabilidad que compartimos todos.
Nos leemos el próximo lunes.
@llamada de emergencia



Deja un comentario