Buscan a Don Bulmaro, el transportista desaparecido tras bloqueos en Veracruz
IMAGEN TOMADA DE LA RED

El silencio de una carretera: Bulmaro Herrera

ÁLAMO, VER. — La mañana del domingo 22 de febrero parecía una jornada más de trabajo para Don Bulmaro Herrera. Al volante de su camión, recorría la ruta habitual hacia Martínez de la Torre. Sin embargo, su viaje se interrumpió abruptamente en el tramo Tihuatlán-Álamo, a la altura del punto conocido como «El 14». Desde entonces, el motor de su unidad se apagó, pero comenzó el calvario de una familia que hoy solo recibe silencio por respuesta.

El contexto de la desaparición

La desaparición de Bulmaro no fue un hecho aislado. Coincidió con la jornada de violencia y bloqueos carreteros que se desataron tras la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho». En medio del caos, sujetos desconocidos obligaron al transportista a detener su marcha. Su camión fue utilizado para obstruir el paso en la zona, quedando atravesado como un mudo testigo de la inseguridad.

A partir de ese instante, el rastro de Don Bulmaro se desvaneció. No hubo llamadas, ni mensajes, ni señales de su paradero.

Una búsqueda contra la burocracia

Aracely Herrera, hija de Bulmaro, se ha convertido en la voz de una búsqueda que no descansa. Con la angustia reflejada en cada palabra, relata que los avances legales son desesperadamente lentos.

«Mi padre solo estaba trabajando», es el clamor que se repite.

Mientras las autoridades siguen protocolos y trámites administrativos, la familia Herrera vive en un tiempo suspendido. Para ellos, Bulmaro no es una cifra más en las estadísticas de daños colaterales por operativos de seguridad; es el padre, el abuelo y el sustento cuya silla sigue vacía.

Un llamado a la comunidad

Detrás de este caso hay una casa donde el tiempo parece haberse detenido aquel domingo de febrero. La familia hace un llamado desesperado a cualquier persona que pudiera tener información sobre el paradero de Don Bulmaro o sobre lo ocurrido en el punto «El 14» durante los bloqueos.

En Veracruz, donde las carreteras a veces se tragan los sueños de quienes las transitan, la familia Herrera sigue esperando que el teléfono suene y que, finalmente, los abrazos pendientes encuentren su destino.

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