GOLPE DE CALOR: UNA AMENAZA CONSTANTE EN POZA RICA | LLAMADA DE EMERGENCIA

Por Gustavo Gracia Salazar

En Poza Rica, el calor no es una novedad; es una condición que ha acompañado históricamente a la ciudad. Sin embargo, lo que sí ha cambiado es la intensidad con la que se presenta y, sobre todo, el impacto que tiene en la salud y seguridad de la población.

El golpe de calor se ha convertido en una de las emergencias más frecuentes de la temporada. Se trata de una condición grave que ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura, superando incluso los 40 grados centígrados y afectando órganos vitales.

En una ciudad como Poza Rica, donde las altas temperaturas y la humedad son constantes, el riesgo es aún mayor.

Los sectores más vulnerables son niñas, niños y adultos mayores, debido a que su capacidad de regulación térmica es menor. También enfrentan mayores riesgos las personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o padecimientos cardíacos.

A esto se suman quienes trabajan o permanecen largos periodos bajo el sol: obreros, comerciantes, personal de campo, cuerpos de emergencia y cualquier persona que desarrolla actividades al aire libre.

Las mascotas tampoco deben ser olvidadas, ya que también sufren las consecuencias del calor extremo.

Uno de los principales problemas es la normalización del calor. Muchas personas continúan con sus actividades sin considerar que representa un peligro real, ignorando señales como dolor de cabeza, mareo, debilidad, piel caliente o sudoración excesiva.

En etapas avanzadas, pueden presentarse confusión, desorientación e incluso pérdida del conocimiento.

La falta de hábitos preventivos también agrava la situación. La hidratación constante sigue siendo un tema crítico.

No se trata de esperar a tener sed, sino de consumir agua de manera continua durante el día. Un trabajador bajo el sol puede requerir varios litros diarios para mantenerse en condiciones seguras.

Sustituir el agua por refrescos o bebidas alcohólicas solo incrementa el riesgo.

Otro aspecto relevante es el entorno inmediato, especialmente los vehículos.

En Poza Rica, un automóvil cerrado puede alcanzar temperaturas extremas en cuestión de minutos.

Esto representa un peligro no solo para personas o mascotas, sino también para objetos que permanecen en su interior.

Encendedores, aerosoles, baterías portátiles o envases presurizados pueden expandirse, explotar o provocar incendios al estar expuestos al calor.

Ejemplos de ello son el encendedor olvidado en el tablero, la lata de aerosol que se deforma en la guantera o incluso botellas de plástico que, bajo ciertas condiciones, pueden concentrar rayos solares.

La prevención es sencilla, pero requiere constancia: hidratarse continuamente, evitar la exposición al sol entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, usar ropa ligera, protegerse con gorra o sombrero, buscar espacios ventilados y no dejar personas, mascotas ni objetos de riesgo dentro de vehículos.

Poza Rica siempre ha sido una ciudad calurosa, pero eso no significa que debamos acostumbrarnos al riesgo.

La diferencia entre una jornada normal y una emergencia puede estar en decisiones simples que tomamos —o dejamos de tomar— todos los días.

El golpe de calor no es un tema menor. Es una realidad que exige conciencia, prevención y responsabilidad compartida.

@llamada de emergencia

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