San Juan Bautista: el secreto del agua en la memoria huasteca || CITRÓPOLIS

Por: José Gabriel Gómez Corrales

ÁLAMO, VER.- La celebración de San Juan Bautista, cada 24 de junio, representa una de las expresiones culturales y religiosas más arraigadas de la Huasteca, donde comunidades indígenas y mestizas mantienen viva una tradición que vincula la fe con el agua, la agricultura y los ciclos naturales.

De acuerdo con la crónica del historiador José Gabriel Gómez Corrales, esta devoción trasciende las fronteras municipales y une a pueblos tének, nahuas, otomíes y tepehuas de las Huastecas veracruzana, hidalguense y potosina, en una celebración que ha perdurado a través de generaciones.

En Álamo Temapache, comunidades como Alazán-Potrero, Vara Alta, Tierra Amarilla, La Camelia, Horcones y Citlaltepetl participan activamente en las festividades patronales mediante procesiones, rezos, novenas, música tradicional y actividades comunitarias.

Una de las costumbres más representativas se conserva en Horcones, donde la imagen de San Juan Bautista es llevada hasta el río para ser bañada, una práctica que simboliza la petición de abundancia de agua y buenas cosechas para el campo.

Estas celebraciones también se replican en municipios vecinos como Ixhuatlán de Madero y Chicontepec, así como en diversas comunidades de Hidalgo y San Luis Potosí, donde el santo ocupa un lugar central dentro de las tradiciones locales.

Según la investigación expuesta en la crónica, el origen de esta devoción tiene una profunda raíz antropológica. Durante la evangelización, la figura de San Juan Bautista fue utilizada por los misioneros debido a su estrecha relación con el agua, elemento que también ocupaba un papel fundamental dentro de las creencias prehispánicas de los pueblos originarios.

El nacimiento del santo coincide con el solsticio de verano, periodo históricamente asociado con las lluvias y la fertilidad de la tierra. Esta coincidencia permitió que las antiguas prácticas vinculadas a la petición de agua, las tormentas benéficas y las cosechas encontraran continuidad a través de la tradición cristiana.

De esta manera se consolidó un proceso de sincretismo cultural en el que las comunidades conservaron parte de sus creencias ancestrales bajo la figura de San Juan Bautista, considerado protector de los campos, las milpas y los huertos.

Actualmente, las festividades incluyen expresiones culturales como las danzas de Los Negritos, Los Coles y La Malinche, además de jaripeos, música de banda y actividades religiosas que forman parte de la identidad regional.

La celebración continúa siendo una de las manifestaciones más representativas de la Huasteca, donde la fe, la historia y las tradiciones ancestrales convergen en una misma festividad que fortalece el sentido de pertenencia de las comunidades.

Posted in

Deja un comentario